jueves, 26 de mayo de 2011

La situación problema o el problema de mi situación.

Después de abordar las lecturas “Noción y práctica de la situación problema en historia” de Alain Dalongeville y “La situación problema en la enseñanza de la historia” de Graciela Fabián, las cuales, a mi parecer son lecturas que se complementan ya que se presentan como para confirmar lo que una dice desde la perspectiva de investigación la otra lo ratifica desde un enfoque más práctico lo plantea en una jerga docente accesible, me veo inmersa en un bullicio cognitivo originado por la “rupture” que se está llevando a cabo en mi interior al tratar de asimilar la metodología de la situación problema.
Estoy plenamente de acuerdo con Alain cuando expone la necesidad de:
a) romper con las prácticas de transmisión frontal
b) el sentido opuesto existente en la formación docente
c)la importancia de darle vida a la “historia muerta”
En la primera porque es falso que los maestros tengamos siempre todo el “saber” y menos en estas épocas en que la humanidad avanza a pasos agigantados y mucho menos el don de la palabra santa, si desde el siglo XVI Benjamin Franklin cito: “Dime y lo olvido, enseñame y lo recuerdo, involúcrame y lo aprendo” cuanto tiempo más necesitaremos para involucrarnos en este concepto.
Respecto a la formación docente es aberrante que se requiera de maestros propositivos, innovadores, etc., con la capacidad de generar ambientes de aprendizajes efectivos donde se propicie el desarrollo de competencias cognitivas, cuando ellos son formados con estilos de trabajos totalmente diferentes sin el menor intento de desarrollarles las competencias docentes basicas, debemos recordar que aprendemos más del ejemplo que de la teoría por lo que los catedráticos responsables de las nuevas genraciones tambien apuesten a un cambio real.
Y en el punto que se refiere a la historia viva se me hace muy atractivo, yo siempre he considerado que mediante las dramatizaciones de los niños solo se implican a la memorización de diálogos muchas veces incomprendidos y a las habilidades artísticas, sin lograr la alteridad y contacto que nos permita comprender la historia, “revivirla”, interactuar constantemente desde nuestra perspectiva y no tratando de adivinar qué es lo que nuestro interlocutor quiere escuchar, que en este caso es el docente.
De Fabián un fragmento que me cautivo es el que se refiere a “…la situación de lectura activa que implica regresar al texto una y otra vez motivados por una misión, la confrontación de puntos de vista que produce cuestionamientos y la idea de concepto como herramienta de transformación…” que lejos estamos de lograr esto, somos generadores de buscadores de respuestas, recitadores de fechas y hechos que en la mayoría de las veces no tienen ninguna referencia conceptual.
Pobre de México condenado a repetir su historia una y otra vez, miestras los docentes no emprendamos una verdadera revolución desde nuestra trinchera, sin sangre, sin balas pero con lo más valioso el intelecto. En lo personal creo y apuesto por la efectividad de la reforma educativa, sin embargo mientras los responsables de generar ese cambios no queramos movernos de nuestra zona de confort todo seguira igual.
Dentro de mi práctica iniciare por superar dos nuevos retos, al interior debo combatir mi postura antihistoria y proyectar mis competencias docente al logro eficiente de los preceptos planteados en mi programa, en el exterior esforzarme por lograr situaciones problemas que detonen un aprendizaje real, se que en muchos momentos errare el camino pero tambien estoy segura que al final lo lograre.

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