Nos descubrieron…
¡Un, dos, tres por todos mis amigos…!- grita divertido el pequeño Miguel, -¡no se vale! nos descubriste por el chismoso de Juanito, así no se vale, repela Victoria a sus hermanos, su padre los escucha divertido, se acerca y les pregunta ¿quieren escuchar un bello relato?
-Siiiiii, ¡cuéntanos, cuéntanos papá!- gritaron los niños
Pues bien, todo inicia en una hacienda de Guanajuato, es un día hermoso así como hoy, el olor de la leña, del café recién salido aunado al color verde de los jardines y el fresco de la mañana presenta un panorama de paz y tranquilidad. Por el pasillo se vislumbra la silueta de dos mujeres: Doña Josefa, con su apacible andar y a su lado Chencha, su fiel ama de llaves.
En la pared cuelgan dos gigantescos oleos con las inscripciones: Ma. Josefa Crescencia Ortiz Téllez-Girón y Miguel Ramón Sebastián Domínguez Alemán que son los nombres completos de los corregidores, ambos criollos se conocieron en el convento de las Vizcaínas donde Josefa vivía desde poco tiempo después de haberse quedado huérfana; en ese entonces don Miguel tenía 35 años y era hombre íntegro, Doña Josefa enamoro y acepto casarse a sus escasos 17 años de edad. Muy joven ¿verdad?... -comenta el padre- bueno, continúo…
Se sirven una taza de rico café cuando de pronto irrumpe la paz del lugar el sonido abrupto del carruaje, Don Miguel llegaba, su semblante reflejaba la angustia que le provocaba el llevar a cabo la enmienda hecha por el virrey.
Entro apresurado y tomo el juego de llaves que colgaban en el armario al tiempo que gritaba – Josefa, sube a tu alcoba y no salgas por ninguna razón-Doña Josefa, sin imaginar la situación le responde -Cálmese Don Miguel, ¿qué es lo que lo altera tanto? a lo que él respondió calmándose un poco-Lo peligroso que esta todo en este momento, Joaquín Arias y Juan Garrido han denunciado los planes del levantamiento y el virrey me ha mandado detener a los conspiradores, he iniciado con el cateo de todas las casas, una de ella fue la de nuestros amigos los hermanos Epigmenio y Emeterio González, y como encontramos las armas que hemos acopiado los he tenido que encarcelar.
Parada junto al fogón Chenca se decía para sus adentros -¡La bendita conspiración!, lo sabía esas reuniones literaria en casa del curita José Ma. Sánchez, solo llenan de humo la cabezota de esta gente, quién les ha dicho que los patos le tiran a las escopetas, cómo creen liberarse de las autoridades, eso jamás, dizque somos iguales, pos la verdad ni lo creo. ¡Pobre de mi niña!, que el cielo nos ayude.
-Pero Don Miguel ¿qué va a pasar con lo planeado?- pregunta angustiada Doña Josefa
-No lo sé, Josefa, pero por lo pronto voy a encerrarlas bajo llave para evitar que se pongan en riesgo
-Cómo usted lo indique- acepto con enfado Doña Josefa- pero a mi ningún cerrojo me va hacer renunciar a mis ideales.
Cuando Don Miguel salió, Doña Josefa inicio un fuerte taconeo que llamo la atención del alcalde Ignacio Pérez, quien en esos momentos llegaba a visitarlos, al escuchar el sonido acudió al llamado
-¿Qué se le ofrece? ¿En qué puedo ayudarle?- le preguntó Ignacio en voz baja
- Le voy a dar una encomienda que debe llevarle al cura de Dolores, espero llegue pronto porque de ti depende que nuestros sueños se cumplan, nos han descubierto, la paz se ha acabado….
¡Ah, ya sé!- interrumpió Valeria con una gran sonrisa- Doña Josefa gritó ¡tan, tan por todos mis amigos! Porque los chismositos de Joaquín y Juan echaron a perder el juego…
Algo así, algo así, que tal si vamos a Guanajuato el fin de semana para visitar la hacienda…
Justificación:
Elegi esta situación histórica porque me parece interesante, debido a que fue el detonante del movimiento armado, también porque me identifico con Doña Josefa, quien a pesar de vivir en una época donde la obediencia a su esposo era una exigencia moral para las mujeres, tomaba sus propios riesgos para conseguir sus proyectos con esa entereza e inteligencia que suele caracterizar a las grandes mujeres.
La información histórica se fue integrando a manera de una novela con diálogos, breves relatos del contexto (ficticio) donde interactúan los personajes reales, las emociones que pudieron surgir, llegaron a mi mente colores, olores
El escuchar las participaciones de los compañeros logre interpretar desde diferentes perspectivas, nuevos conceptos de los temas abordados, experimente una sensación diferente cuando al escuchar la narración de la Malinche justifique su actuación, de la villana histórica la vi como una víctima, traspale el pasado al hoy y recordé a las chicas del narcotráfico quienes probablemente han vivido situaciones similares a Doña Marina, creo que me empieza a gustar la historia.
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